¿Qué personaje de Monster eres?
¿Listo para adentrarte en uno de los mayores thrillers psicológicos del anime? Este test de personalidad revelará qué mente inolvidable de este oscuro mundo se parece más a la tuya. ¿Te guía la compasión, te impulsa la ambición o escondes algo que nadie más puede ver? Solo hay una forma de averiguarlo.

Sobre “Monster”
Monster sigue al brillante neurocirujano Dr. Kenzo Tenma, cuya vida cambia para siempre después de salvar a un niño en lugar de a un poderoso político. Años después, ese niño se convierte en el misterioso Johan Liebert, un aterrador asesino en serie. Llena de dilemas morales, conspiraciones, personajes inolvidables y una tensión que crece poco a poco, la serie de anime sigue siendo uno de los thrillers psicológicos más aclamados jamás realizados.
Conoce a los personajes de Monster
Kenzou Tenma


Tenma es de esos personajes que te rompen un poco el corazón sin pedir permiso. Es súper serio, muy correcto, de esa clase de persona que intenta hacer lo correcto aunque el mundo le esté escupiendo encima, pero ojo, también tiene un lado cansado, casi fantasma, como si llevara años cargando algo demasiado pesado. A veces parece frío, pero luego hace una cosa pequeñita, humana, y te acuerdas de que no, de que en realidad está siempre al borde de desmoronarse. Es médico, sí, pero también una especie de símbolo de culpa, deber y obstinación, todo mezclado y medio mal atado.
Kenzou Tenma


Tenma sigue siendo ese hombre que no sabe cómo dejar de salvar gente, aunque eso le arruine la vida una y otra vez. Tiene una energía muy contenida, casi silenciosa, pero cuando decide moverse se nota que no está jugando a nada, va en serio de verdad, como si llevara una tormenta entera guardada en el pecho. Es noble, sí, pero no en plan perfecto ni nada así; más bien noble de una forma torpe, cansada, humana, con momentos donde parece que ya no puede más y aun así sigue. Y eso es lo que lo hace tan fuerte, creo yo, porque no es invencible, es terco.
Herbert Knaup

Herbert tiene esa vibra de personaje que aparece y de inmediato te hace pensar “este tipo sabe más de lo que dice”, incluso cuando está siendo relativamente tranquilo. Tiene un aire bastante práctico, como alguien que observa, calcula y no se deja llevar fácilmente, aunque luego sueltas una frase y resulta que tiene una forma de pensar medio inesperada, medio retorcida incluso. No es el más vistoso del grupo, pero justo por eso se siente importante, como una pieza que encaja en silencio y luego cambia todo. A veces parece distante, otras casi amable, y esa mezcla le da un toque rarísimo, como si nunca acabaras de conocerlo del todo.
Nina Fortner

Nina es una de esas presencias que se sienten cálidas pero también frágiles, y eso la hace todavía más fuerte, no sé cómo explicarlo. Tiene una dulzura bastante real, no empalagosa, más bien de alguien que ha pasado por cosas feas y aun así sigue intentando entender a los demás, que ya es muchísimo. A ratos parece súper suave y en otros momentos saca una determinación tremenda, como si se encendiera algo dentro de ella sin avisar. Es de esas personajes que te hacen mirar dos veces, porque detrás de lo delicado hay una voluntad enorme, y sí, también una tristeza que nunca está demasiado lejos.
Man C

Man C tiene toda la pinta de ser ese personaje raro que no parece gran cosa al principio y luego te das cuenta de que está metido en todo. Tiene un aire bastante seco, casi duro, pero también una especie de energía extraña, como si siempre estuviera midiendo la situación sin decirlo en voz alta. No es precisamente cálido, aunque de vez en cuando se le escapa algo casi humano, y eso confunde un poco, pero en el buen sentido. Es de esos nombres que suenan simples y luego el personaje termina dejando una sensación bastante inquietante, como una sombra que no desaparece del todo.
Johan Liebert

Johan es… uf, Johan es de esos personajes que te miran y ya sientes que algo va mal, aunque estén sonriendo con una calma perfecta. Tiene una elegancia heladora, una forma de hablar y moverse que lo hace parecer casi irreal, como si siempre estuviera un paso por delante de todo el mundo. Y lo peor es que no necesita levantar la voz ni hacer grandes escenas; su peligro está justamente en lo quieto, en lo bonito, en esa sensación de vacío que arrastra. Es carismático de una manera brutal, pero también terriblemente inquietante, como si fuera una idea más que una persona, y aun así, de alguna forma, sigue sintiéndose tremendamente humano.





