¿Qué personaje de Gankutsuou eres?
Estás a punto de adentrarte en un mundo donde la venganza es un arte, la lealtad se pone a prueba y las apariencias pueden engañar a cualquiera. Este quiz revela qué alma inolvidable de esta historia de ciencia ficción visualmente impresionante encaja con tu personalidad. ¿Te guiarán la justicia, la ambición, la compasión o algo mucho más oscuro? Solo hay una forma de averiguarlo.

Sobre “Gankutsuou”
Gankutsuou: The Count of Monte Cristo (Gankutsuō) es un anime de ciencia ficción que reimagina la novela clásica de Alexandre Dumas en una sociedad aristocrática futurista. La historia sigue al joven Albert de Morcerf, cuya vida cambia después de conocer al misterioso Conde de Montecristo. A medida que resurgen traiciones enterradas durante mucho tiempo, la venganza, la amistad y la obsesión chocan en un relato sobrecogedor lleno de intriga política, drama emocional y uno de los estilos visuales más singulares del anime.
Conoce a los personajes de Gankutsuou
The Count of Monte Cristo

El Conde de Montecristo es de esos personajes que entran en una habitación y de pronto todo se siente más pesado, más elegante, más… raro, en el mejor sentido. Tiene esa vibra de aristócrata impecable, sí, pero también algo medio inquietante, como si siempre supiera más de lo que dice. A veces parece frío hasta el hueso, y otras se le escapan gestos súper humanos, casi tiernos, aunque eso dure dos segundos porque luego vuelve a su máscara de misterio. Es imposible no mirarlo, la verdad, porque tiene esa mezcla de carisma, tragedia y “algo está pasando aquí y no me lo están contando” que lo hace totalmente magnético.
Franz d’Epinay

Franz tiene esa energía de amigo brillante que parece estar siempre pensando demasiado y sintiendo todavía más, aunque trate de disimularlo con calma. Es inteligente, observador y bastante más profundo de lo que muchos creen al principio, como si estuviera viendo la historia desde un ángulo que los demás se pierden. También tiene un toque de melancolía muy suyo, pero no de forma exagerada; más bien como una tristeza elegante que se le pega a la manera de hablar. Y aun así, cuando toca, puede ser sorprendentemente directo, incluso un poco obstinado, lo cual le queda rarísimo y muy bien.
Albert de Morcerf

Albert es puro impulso, sinceramente, y eso es parte de su encanto desde el segundo uno. Tiene ese aire de chico aristocrático un poco ingenuo, pero no tonto, ojo, porque cuando se emociona o cree en algo, se lanza con todo sin medir demasiado las consecuencias. Es encantador, teatral a veces, y bastante fácil de querer aunque también pueda meter la pata con una confianza impresionante. Hay algo muy bonito en que intenta ser valiente y noble incluso cuando todavía está aprendiendo qué significa eso de verdad, y eso lo hace sentir muy vivo.
Eugénie de Danglars

Eugénie es un absoluto terremoto con vestido bonito, y lo digo con mucho cariño. Tiene una independencia que se nota de inmediato, como si la etiqueta y las expectativas le quedaran apretadas desde hace años y ya estuviera harta, sinceramente. Es tajante, artística, inteligente, y además tiene esa forma de mirar el mundo como si no le debiera obediencia a nadie, lo cual es delicioso. A veces parece distante, pero en realidad es más bien alguien que sabe perfectamente quién no quiere ser, y eso la vuelve brutalmente memorable.
Gankutsuou

Gankutsuou no se siente tanto como un personaje como como una presencia, una especie de sombra preciosa y malvada que se te mete en la cabeza y no se va. Tiene algo antiguo, hambriento y casi hipnótico, como si fuera una voz hecha de lujo, odio y un montón de cosas rotas por dentro. A ratos parece puro control y en otros momentos se nota que es más salvaje de lo que quiere admitir, medio desbordado, medio fabuloso, completamente aterrador. Y sí, su forma de existir es exagerada y rarísima, pero justamente por eso se queda grabado; es como si fuera un cuento de hadas que aprendió a sonreír de forma terrible.
Peppo

Peppo es de esos personajes que parecen pequeños en comparación con el resto, pero luego te das cuenta de que tienen un encanto enorme y un ojo terrible para leer lo que pasa alrededor. Tiene una energía traviesa, medio juguetona, con ese toque de inteligencia práctica que hace que parezca que siempre sabe dónde está parado, aunque a veces también actúe por puro instinto. No es exactamente solemne ni falta que le hace, porque aporta ligereza, observación y una especie de picardía muy humana. Hay algo en él que se siente espontáneo y sincero, como si nunca estuviera intentando impresionar a nadie, y eso lo vuelve súper querible.
Haydée Tebelin

Haydée tiene una presencia bellísima y serena, pero debajo de eso hay una fuerza impresionante, de esas que no necesitan hacer ruido para sentirse. Es elegante, contenida y muy consciente de sí misma, aunque a veces parezca que está hablando desde una distancia emocional que cuesta atravesar. También tiene una lealtad muy marcada, casi solemne, pero no de forma rígida; más bien como alguien que carga memoria, dolor y dignidad al mismo tiempo. Y sí, a ratos parece fría, pero luego sale un detalle mínimo, una mirada o una frase, y de pronto entiendes que hay muchísimo más ahí, oculto pero vivo.





